Cambio el entrenamiento por una follada anal en mi gimnasio

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Quería bajar unos kilos antes de que llegase el verano, pero contraté a un entrenador que me hizo tilín desde el primer día. No estaba segura de que yo pudiese gustarle, pero jugué mis cartas y al final logré llamar su atención. Usé mis curvas y sobre todo mis pechotes para ponerle cachondo, hasta cambiar el entrenamiento por una buena follada, donde incluso le dejé abrir mi culo en mi gimnasio.